…dicen que..

Dicen que..

..dicen que el flamenco nació de cuatro culturas: la árabe, la judía, la gitana y la andaluza.. que se fue creando poco a poco y tal y como lo conocemos hoy surgió hace dos siglos… que sus guitarras son de ciprés y abeto y más pequeñas que las españolas para no eclipsar a la voz… que sus palos están impregnados de vida minera y de puerto, desde la A de alegrías hasta la Z de zapateado…

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Digo que…

…cuando el bailaor o la bailaora se visten con volantes y fajín, el primer compás de guitarra toca su alma y llega hasta la punta de cada uno de sus dedos, se convierten en músico e instrumento a la vez, cuando sus zapatos golpean las tablas, resuenan y liberan ese duende flamenco que se ha apoderado de ellos, que saca sus alegrías y penas y los transforma en movimiento, en baile que toca, trasmuta y expresa, que no deja indiferente a nadie, una poesía hecha de movimiento y corazón, inspirada en el alma para sentir y hacer sentir.

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El flamenco no solo se baila, se vive, no solo es coreografía, es inspiración e improvisación. Se le dedica mucho tiempo, se hace parte de tu vida cuando se apodera de ti, te exige disciplina, constancia y perseverancia, pero en cambio te aporta pasión, sensaciones, libertad, fuerza y creatividad y la satisfacción de superar tus propios límites.

 

 

 

Merche Esmeralda:

“El flamenco siempre lo tengo conceptuado como una forma de vida, en donde hay pasiones, dolor, sobriedad, alegría, desasosiego, coquetería.”

 

 

Camarón de la Isla:

“Para mí el flamenco es todo. Es mi vida, mi profesión, lo que me gusta.”

 

El Junco:

“Bailar flamenco es vivir en un estado emocional intenso.”

 

Sandra Carrasco:

“Para mí el flamenco es un estado sublime que va más allá de la música.”

 

Ángel Rojas:

“Para mí volver al flamenco es como volver a mi casa.”

 

La Lupi:

“Mi baile pasa por cada momento de la vida, respiro el aire puro de la serranía de Ronda al bailar por Serrana, me arrastro a la profundidad de una mina para escarbar la tierra al bailar por Taranto, me mojo los pies con el agua de la orilla de la caleta cuando chapoteo en el compás de unas Cantiñas y me quemo con el fuego de un buen cante por Seguirillas.”

 

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